Lo que el cura contó al monaguillo de una hija de Moctezuma enterrada en la cripta de Santa María

Historia que parece más incierta que verdad, la leyenda fue contada por el cura Recaredo al monaguillo Valentín Serrano, quien de niño bajó al sótano del presbiterio y comprobó varios ataúdes destrozados

Puerta por la que pudieron bajar los monaguillos y comprobar los ataúdes que habían en el sótano del altar mayor de la iglesia de Santa María. Foto: Pedro Fernández Lozano
GUAREÑA EN EL RECUERDO

Esta misma historia se recoge en el libro "Archivo de la memoria", del Taller de la poesía y el relato de Guareña que publicó la concejalía de cultura del Ayuntamiento de la localidad en 2009, narración de la mano de la vecina Eladia Díaz Frutos.

El cura relató una historia que, con más de ficción, o de verdad (sin haberse descubierto o demostrado), puede tratarse sencillamente de una leyenda. Les contó a los monaguillos que allá por 1528, última fase de la conquista de México por Hernán Cortés, éste enviudó de su primera esposa, quizás Isabel Moctezuma, con la que tuvo una hija, Leonor Cortés Moctezuma (moriría en 1551 y la Corona española otorgó a sus descendientes el título de Condes de Miravalle).

Hernán Cortés y su esposa vinieron a España y se cree que se establecieron en Castilleja de la Cuesta (Sevilla). Aquí murió Cortés en 1547. La hija de Moctezuma se convirtió al catolicismo para así poder casarse por esta religión y formalizar su situación y legalizar una familia completa, pues el matrimonio azteca no era válido en España.

Al morir Hernán Cortés la princesa azteca intentó establecerse en Medellín al amparo de la familia que aún le quedaba a Cortés, pero la reticencia de los vecinos metelinenses por la india la llevaron a escoger otro pueblo cercano: Guareña. Aquí se hizo de una casa grande, solariega, con amplias estancias y extensos jardines, de mucha superficie, a las afueras del pueblo. Se trata de la que durante unos años fue "casa de los Castellanos" en calle Don Diego López, enfrente a Sigifredo y frente al palacete o "casa de las torres". Hoy el citado inmueble es de los herederos de Antolín García García de Medinilla (hermano de Ramón García García, quien habita la vivienda).

La hija de Moctezuma Xocoyotzin (emperador del imperio azteca en México, 1466-1520) encontró la acogida de los vecinos de Guareña y tranquilidad que no consiguió en Medellín, contaba don Recaredo. Y aquí fue donde murió la princesa azteca de gran belleza y estilismo. Se cree que los descendientes de sus hijos andan repartidos por toda España y que pudieran ser los actuales Duques de Veragua y quizás también los Condes de Miravalle. En Guareña la enterraron y en una cripta debajo del altar mayor de Santa María dicen que hay vestigios de que en su día las pompas fúnebres fueron grandes fastos.

Una vez contada la historia por el cura Recaredo, allá que te van los monaguillos llevados por la curiosidad insaciable. La prohibición es causa del apetito, se suele decir. Y así fue... porque aún lo recuerda Valentín Serrano. Se introdujeron por una pequeña puerta y bajaron por unas escaleras, provistos de una linterna, contraviniendo las órdenes del párroco de no traspasar la puerta. Hoy el adulto que fuera monaguillo declara haber bajado al sótano debajo del altar mayor de la iglesia de Santa María y recordar aquellos ataúdes que encontraron, "uno de ellos era como de cuero...". El cura los vio y los echó la bronca con un enfado descomunal. Valentín nunca pudo constatar que aquel ataúd se tratase de dicha dama, pero su confianza en el relato del cura le llevaron a dar por cierta, o al menos posible, esta historia, ya leyenda en el pueblo.

El cura pudo alimentar la fantasía y la curiosidad de aquellos infantes monaguillos, pero ¿quién desmentir la leyenda sin haberlo comprobado? Todo parece encanto más que verdad; pero aun así gusta leer que la hija posible de Moctezuma la acogiéramos en paz en Guareña.