Elías Carrasco es el único socio de la cooperativa San Pedro promotor de su fundación

Ha recibido de manos del presidente de la institución agrícola el reconocimiento de todo el Consejo Rector y socios por sus 50 años de socio y fundador del proyecto

Elías Carrasco en su domicilio de Don Juan Durán, 2, de Guareña. Foto: Pedro Fernández Lozano.
GENTE CERCANA

Nació el 13 de febrero de 1929 en la calle, antes Malfeitos, número 2, hoy calle Juan Durán, de Guareña. Vive en una casa grande de último tercio del siglo XIX, ornamentada fachada, catalogada la vivienda de protección estructural.

Su padre fue Demetrio Carrasco Agudo, agricultor con carrera de abogado, y su madre María Josefa Cortés Barrero, dedicada a las labores de casa. Elías es el segundo de cinco hermanos: Felisa (+), él, Eugenia, Miguel (+) y Mª Carmen.

Elías fue a las escuelas de Falange, situadas en lo que hoy es el Hogar del Pensionista, en la calle Salsipuedes. No se acuerda quién fue su primer maestro entonces. Cuando acabó la guerra civil se fue a estudiar el Bachillerato a El Escorial. Después hizo el servicio militar, primero, en El Goloso (Madrid), y después, se fue a la calle Quintana de la capital a la Academia Sanidad Militar para completar la mili durante 16 meses.

Después de la mili, se casa un 16 de enero de 1965 con Aurelia Mancha Prieto, de Villagonzalo, el mismo año que se constituye legalmente la cooperativa San Pedro de Guareña, en San Francisco El Grande (Madrid), y fruto de su matrimonio tienen 4 hijos, el primogénito Elías, Mª Aurelia, Demetrio y Mª Guadalupe.

Se viene a Guareña para atender sus propiedades en agricultura y ganadería (vacas y ovejas), y cuenta cómo se gestó el proyecto de la cooperativa San Pedro. "Nos reuníamos en unas dependencias de la Hermandad de Labradores", (lo que hoy es la Escuela Municipal de Música y antes fue Cámara Agraria); "los promotores fueron mis primos Miguel Cortés Sánchez, era ingeniero agrónomo, y Pedro Hernández Cortés, y me acuerdo que echaron a suerte qué nombre ponerle a la cooperativa, entre San Pedro y San Miguel, precisamente sus nombres de pilas, resultando el primero", relata Elías. 

Las reuniones se sucedían en la Hermandad de Labradores. Y en una de ellas se congregó a un ciento de personas, según nuestro protagonista, "y se decide poner un dinero, que no todos podían contribuir al proyecto y quedamos 20, los demás se fueron; entonces se habla de mandar los papeles a Madrid", y es cuando en 1965 se recibe un escrito de la Dirección General de Promoción Social, adscrita al Ministerio de Trabajo, en el que se confirma se ha inscrito el Reglamento de la Cooperativa de Productores de Uva de Mesa, de Guareña, con el número 12.975.

"Al año siguiente compramos un molino de aceite que a mí me tocó tratarlo con mi primo Diego Mancha Carrasco, propietario del mismo, lo teníamos arrendado pero se lo compramos (por importe de 2.850.000 pesetas); al principio era poco terreno y se compró más porque nos parecía poco, y hoy se sabe que era poco", asegura Elías. "No fue un camino de rosa el comienzo. Facilidades poca y zancadillas, muchas", recuerda. En medio de sus explicaciones se emociona al pensar que toda aquella aventura inicial de trabas y dificultades, costosa... se haya visto hasta hoy con muy buenos resultados.

Fue tesorero del Consejo Rector durante 12 años y 5 meses, concreta. Entró el 11 de febrero de 1982 y cesó por decisión propia el 11 de agosto de 1994. "Conocí a todos los presidentes, hombres correctos y honrados, serios y formales...; también a todos los Gerentes, muy trabajadores, especialmente Vicente Parejo, que fue con el que más trabajé".

Elías, a sus 86 años lucha de un derrame cerebral que sufrió hace unos 12 años, aproximadamente, con sesiones diarias de fisioterapeuta desde hace unos diez años, se recupera poco a poco por sus enormes ganas de superación. Hace unos 5 años le operaron de corazón abierto en la Clínica La Luz, de Madrid, de una válvula obstruida que en Badajoz no pudieron hacerlo y aconsejaron se operara en la capital madrileña. Con esa lucha diaria de hombre fuerte vive entre su familia y sus tres nietos, y el recuerdo del único promotor socio de la cooperativa que todavía nos cuenta cómo fueron aquellos inicios de un proyecto que ha cumplido 50 años.