Ana Mayoral (a la izquierda) y María Martín, en la facultad de Veterinaria de la UEx. / armando méndez

EXTREMADURA EN FEMENINO

Dos investigadoras desvelando Tartessos

Ana Mayoral y María Martín son profesoras de Veterinaria de la UEx y ayudan a descifrar los secretos del yacimiento del Turuñuelo

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMERO Cáceres

Si me llegan a decir hace veinte años que acabaría en Extremadura...». Lo comenta María Martín Cuervo, que nació en Bilbao, se crio en Palencia, estudió en Córdoba, completó su formación en Alemania, Irlanda y Estados Unidos, y hoy da clases, investiga y estudia en la Universidad de Extremadura. Hace dos décadas, ella no conocía a la cacereña Ana Mayoral, con la que ahora comparte horas de trabajo y de ocio. Las dos son veterinarias, y llevan tiempo ayudando a descifrar los secretos que los tartesios dejaron en Casas del Turuñuelo, el yacimiento arqueológico de Guareña (23 kilómetros al sureste de Mérida).

Hace unos años, cerca de esta localidad pacense se descubrió algo que en el ámbito de la arqueología está teniendo repercusión internacional. La semana pasada, sin ir más lejos, El Turuñuelo atrajo hasta la región a un equipo de National Geographic. Lo que las excavaciones sacaron a la luz, tras siglos oculto bajo un montículo en medio de una llanura, fue un edificio enorme con un patio con restos de 47 caballos, además de otros animales como vacas, cerdos o perros.

Y tratándose de Extremadura y animales, tenía que aparecer en escena la facultad de Veterinaria, una de las más prestigiosas de España. «Cuando encontraron el patio con todos esos esqueletos, desde el CSIC contactaron con la facultad, y entonces es cuando entré en el proyecto», cuenta Ana Mayoral, que en Cáceres estudió primero en Las Carmelitas, en el San Antonio y en la UEx. Tras licenciarse, completó su formación con estancias en las universidades de Murcia, Cornell (Nueva York, Estados Unidos) y Copenhague (Dinamarca).

La hecatombe del siglo V a.C.

Doctora en Veterinaria, profesora de Anatomía y de Embriología, el proyecto al que se refiere es el titulado 'Estudio de la hecatombe animal del yacimiento de Casas del Turuñuelo'.

Los investigadores trabajan para aclarar qué sucedió en ese punto concreto de la geografía extremeña en el siglo V antes de Cristo. Intentan responder a la pregunta de por qué aparecen los esqueletos de esos animales que entonces eran un lujo al que convenía mimar, porque servían para el trabajo y como medio de transporte. «Estamos ahora recopilando información a partir del estudio de materiales como los coprolitos (heces fosilizadas) o los huesos», explica Mayoral. Ella comenta que gracias al análisis óseo se puede llegar a conocer para qué tipo de trabajo eran empleados estos caballos e incluso cómo murieron.

Las dos trabajan en la facultad de Veterinaria y sus currículos incluyen estancias en Estados Unidos y países europeos

La investigadora cacereña se lo está pasando bien con este trabajo, porque la arqueología y la historia son disciplinas que a ella ya le gustaban cuando era una niña. «Uno de mis hobbies ha sido siempre, desde chica, leer sobre las civilizaciones antiguas, sobre los egipcios, los mayas, los aztecas... Y ahora me encuentro estudiando a los tartesios».

Mayoral integra un equipo multidisciplinar, en el que hay arqueólogos, arquezoólogos, veterinarios, genetistas... Y en el que está Martín, una de las siete especialistas en Medicina Interna de caballos que hay en España, según el Colegio Europeo de Medicina Interna de Caballos. Esto le ha permitido viajar a India, Brasil, Hungría, China, Italia...

Iberia a través de sus caballos

'Iberia a través de sus caballos' se titula el proyecto en el que trabaja Martín, que tras acabar la carrera, se fue primero a Hannover (Alemania), luego a Irlanda y más tarde a California (Estados Unidos). «Mi idea era quedarme en Estados Unidos, pero me surgió la oportunidad de venir a Extremadura y aquí sigo», explica la investigadora y docente. Que Martín acabara en Cáceres y no en algún otro sitio de España se explica en gran modo porque la facultad de Veterinaria de la UEx es la única del país que ofrece residencias en Medicina Interna de caballos y en Cirugía.

La región, además, le ofreció también la oportunidad de hacer el doctorado. «Todo han sido facilidades desde que llegué aquí en el año 2008», cuenta María Martín, que además de dar clases e investigar, es alumna de la facultad de Historia del Arte, toma clases de flauta travesera –ella estudió guitarra en el Conservatorio de Palencia– y compite en equitación, en la modalidad de doma clásica.

Entre sus cometidos en el proyecto relacionado con el Turuñuelo está el de realizar los TAC a los esqueletos de los équidos, e ir elaborando un banco de imágenes. Aunque hace eso y también otras tareas, como investigar las posibles enfermedades parasitarias o infecciosas que pudieran haber sufrido los animales alados en Guareña.

«Estoy disfrutando mucho este trabajo, me está ayudando a crecer como investigadora», dice Martín, que tiene claro que va a quedarse a vivir en Cáceres, donde ya se ha comprado una casa. «Aquí la calidad de vida es alta, y he encontrado un grupo humano muy bueno, he hecho amigos», resume. Lo que sí le complica los planes con frecuencia es el tren. O más bien la falta de él. «He llegado a tardar más en ir de Cáceres a Madrid que de Madrid a alguna capital europea –explica–. Me cuesta entender que tarde doce horas de China a Madrid y luego siete en ir de Madrid a Cáceres, entre la espera en la estación y el viaje en sí».