

Según cuenta a HOY Guareña el vecino de Torrefresneda, Fernando Masero, un 6 de enero de 1976, se encontró paseando en la parcela número 48, de la finca 'Torre Caños' en el término municipal de Guareña, de propiedad de su padre, José María Masero Díez, unas monedas romanas catalogadas entonces de los siglos III y IV dC.
La noticia para esta sección viene facilitada y contada por el vecino Balbino Malfeitos, cuando el descubrimiento, casual, lo halló Fernando Masero, hijo del citado propietario de la parcela, mientras paseaba ese día tan señalado del calendario. «Yo iba paseando en el día de Reyes y creyendo ver la base de los cartuchos de caza, resultó que eran monedas, les quité la tierra, las limpié y vi que eran monedas romanas por la imagen que figuraba; y a medida que cogía una, aparecieron más… hasta conseguí hallar un montón de monedas que pesaron unos seis kilos». A raíz del hallazgo, su padre da cuenta al comandante de la Guardia Civil de San Pedro de Mérida, quien le aconsejó que diera conocimiento del hecho a las autoridades arqueológicas provinciales.
Inmediatamente se personó en el lugar de la finca, parcela que se encuentra entre la autovía y el río Guadiana, muy cerca de Torrefresneda y de San Pedro de Mérida, el director del Museo Arqueológico Provincial, José María Álvarez Martínez, depositándose en el mismo Museo hasta la espera de la oportuna indemnización, a la que tenía derecho el propietario de la finca, según el artículo 5º de la Ley de Excavaciones Arqueológicas del 7 de julio de 1911.
'El tesorillo' de Torre Caños
Sigue narrando Balbino Malfeitos que la composición de aquel 'Tesorillo« de Torre Caños', como así lo bautiza, tras un primer recurso, era de 1.400 monedas romanas, de las cuales 1.399 eran de bronce y tan solo una de oro, una sortija de oro con sello grabado con el signo de Capricornio, y un fragmento de cerámica con la marca TIC. El conjunto monetario, encontrado por Fernando Masero, se vio acrecentado días después tras los trabajos de prospección llevados a cabo por José María Álvarez Martínez para determinar las características del lugar, y con la esperanza de encontrar nuevos ejemplares, como así sucedió, aclara Balbino Malfeitos.
Finalmente el conjunto sumaron 1.450 monedas más el anillo, que pesaba alrededor de seis kilos, como así lo confirmó a HOY Guareña Fernando Masero. Una vez recogido el depósito, sólo restaba saber quién lo había escondido y el porqué. Dos cuestiones casi imposible a pesar de los esfuerzos del interés de Malfeitos. «Normalmente este atesoramiento se incrementa en momentos de inestabilidad política y económica, pero nunca sabremos de cierto los motivos por los cuales su dueño enterró su capital circulante a la espera de tiempos mejores», dice Balbino. El descubridor de las monedas no cree que estuvieran escondidas, o al menos así lo parecía cuando se las encontró esparcidas por la tierra.
La tasación definitiva del conjunto monetario la realizó la especialista y conservadora de la Sección Numismática del Museo Arqueológico Nacional, Clarisa Millán, quien dio una valoración para la totalidad del conjunto de 90.000 pesetas hacia el propietario de la finca, según estable la ley.
Apunta Balbino que en esta labor de recuperación del patrimonio arqueológico, tuvo un importante papel el director del Museo Nacional de Arte Romano, José Álvarez Sáenz de Buruaga, quien prestó una «eficacísima ayuda», a pesar de producirse el hallazgo fuera de su jurisdicción.
En el término municipal de Guareña, son bien visibles los restos de edificaciones romanas en la misma finca Torre Caños y en un lugar llamado 'El Confesionario', donde aparecieron algunas tumbas romanas con ajuares de objetos de vidrio; en 'Guadalperal' y en otro lugar llamado 'Pozo de la Cañada', a cuatro kilómetros al norte de Guareña, donde apareció parte de un peristilo de planta cuadrada con mosaicos de teselas policromadas, rodeado por columnas de color blanco, descubierto en su día por José Ramón Mélida; esto bien lo sabe Francisco Javier Heras, presidente de la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico y vecino de Guareña gran entusiasta y profesional de la arqueología.
Todavía se puede apreciar a simple vista por los campos de Guareña, que en su término se halla completamente repleto de explotaciones de marcado acento agrícola, de las que aún quedan abundantes restos de tégulas, ímbrices, sillares, mampostería, cerámica sigillata, y algún que otro mármol. Nos queda el recuerdo de lo hallado en Torre Caños (a veces Torrecaños, escrito todo junto) hace 45 años y el desconocimiento de quién lo guardó y porqué.
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