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El cura Fabio Carrillo llega a Guareña para ayudar al párroco Ismael Pastor. PF
Fabio Carrillo llega a Guareña para colaborar y ayudar en la parroquia
GENTE CERCANA

Fabio Carrillo llega a Guareña para colaborar y ayudar en la parroquia

Procede de Dabeiba (Colombia) y viene a España porque quiere tener una visión más universal de la Iglesia y conocer otras experiencias

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Martes, 26 de marzo 2024, 16:13

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Fabio Carrillo Herrera nació en Dabeiba, pertenece a la provincia Antoquia (Colombia) el 11 de agosto de 1957, y vive hace más de 40 años en Medellín. Hace doce días que vino a Guareña recomendado por el obispo colombiano Hugo Torres Marín, quien tenía, y sigue teniendo, contactos en Plasencia (Cáceres, España). Es entonces cuando Fabio habla con Antonio Cano Valleros, Vicario Episcopal de la zona norte de la Diócesis de Plasencia, y el obispo Ernesto Jesús Brotóns Tena le envió a Guareña para colaborar y ayudar en la parroquia con Ismael Pastor González. Estará durante cinco años al servicio de la Diócesis de Plasencia.

El padre Carrillo, como así le conocen en Colombia, es hijo de Jesús María Carrillo, quien fue secretario de un juzgado, y de Dalila Herrera, quien dedicó su vida a la crianza de su larga familia y del hogar. Ambos ya no viven. Fabio es el octavo de 14 hermanos: Luz (fallecida), Luceli, Holay (fallecido), Héctor, Marta, Gildardo, Germán, Fabio, Fabiola (melliza de nuestro protagonista), Teresa, Jon Jairo, Cecilia, Jorge, y Dora.

Fabio entre las imágenes de Jesús crucificado y María.
Fabio entre las imágenes de Jesús crucificado y María. PF

Cuando tenía diez años era monaguillo en la iglesia de Dabeiba con el cura Misael Gaviria, quien fue párroco durante 42 años y bautizó a todos los hijos de Jesús y Dalila. Con 17 años entró en el Seminario porque el cura Misael le veía con vocación, y un día le confesó a Fabio: «Yo no me muero hasta que no seas sacerdote». Y se cumplió su deseo soñado. Fabio se ordenó el 21 de julio de 1984 en la Diócesis de Apartadó, frontera con Panamá, y a los quince días murió el padre Gaviria, «Él quería morirse y dejar reemplazo», dice Fabio.

Fabio estuvo dos años en Roma (1990-1992), estudiando teología pastoral. Tenía el deseo de salir de Colombia porque quería tener una visión más universal de la Iglesia para conocer otras experiencias a nivel del mundo, «porque quería vivirlo antes de jubilarme a los 75 años».

Y llegó a Guareña hace unos días como coadjutor, concretamente el 15 de marzo. «Veo este pueblo acogedor, la gente me ha recibido con cariño y agradecimiento, pues la gente es consciente de la necesidad de curas».

El cura Fabio ante la imagen del Cristo de Medinaceli en San Gregorio.
El cura Fabio ante la imagen del Cristo de Medinaceli en San Gregorio. PF

Ser cercano

Basándose en que se habla del primer mundo, que es Europa, y del tercer mundo, que es África y Latinoamérica, el padre Carrillo se pregunta qué era el segundo mundo, y concluía que el segundo «es la gente que sufre en el primero, y esta gente es la que está triste, en soledad y abandonada, que son muchas las personas; luego en el primer mundo viene el abandono y la soledad», reflexión que hace a Fabio querer ser cercano con la gente, «que se sientan ser hijos de Dios, cercanos, y que vean otra cara de la Iglesia cercana a la gente…», medita este hombre recién llegado al pueblo de Guareña.

Pese a que la Iglesia pasa por momentos turbios, escasez de vocación…, asegura Fabio que la Iglesia no se acabará nunca, que está fundamentada en las palabras de Jesús: «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán« (Lucas, 21,29-33), y »Él estará hasta la consumación de los siglos«, dice.

El padre Carrillo ante los Titulares de la Cofradía del Cristo del Silencio y María de la Amargura.
El padre Carrillo ante los Titulares de la Cofradía del Cristo del Silencio y María de la Amargura. PF

Para el padre Carrillo estos días de la Semana Santa, deben ser días «de retiro espiritual«. Ve que por estos días hay mucho orden, procesiones, pasos…, pero quiere ver a la gente que se abran a Jesús «y se queden para siempre». Para ello, cree que evangelizar es la mejor manera y que cuando acabe la Semana Santa se debería continuar trabajando con las cofradías para que se siga evangelizándose.

Lleva anotadas las misas que dice porque así se lo enseñaron en el seminario, «llevo dichas 28.440 misas con sermones, porque dichas con sermones es seguir con la evangelización», aclara.

Está muy convencido de su sacerdocio y «amo a mi Iglesia», y además ama a la Eucaristía y a la Virgen porque «nunca se van de la Iglesia». Es un cura que le gusta visitar a la gente y en Guareña quiere hacerlo. Y así lo hará mientras esté conviviendo con el vecindario.

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