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Petra Pascual Monago, nacida en Guareña en diciembre de 1919, ha cumplido recientemente 97 años, y todavía recuerda su niñez y juventud en el pueblo.
Petra Pascual recuerda cómo cambió su vida cuando llegó la guerra civil

Petra Pascual recuerda cómo cambió su vida cuando llegó la guerra civil

Acaba de cumplir 97 años y todavía se acuerda de los primeros años de su infancia y juventud que fueron buenos en el pueblo hasta la llegada de la contienda “donde todo cambió para nosotros”

PEDRO FERNÁNDEZ/NURIA HERNÁNDEZ

Viernes, 23 de diciembre 2016, 17:00

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Petra Pascual Monago se hace protagonista de este mes por su buena memoria a sus 97 años recién cumplidos (Guareña, 14 de diciembre de 1919) donde cuenta su historia, cómo era la Casa del Pueblo donde trabajaba su hermana Josefa, y lo mal que lo pasó en la guerra civil.

Petra nace en la calle El Palomar, número 10. Su padre, Juan Pascual Montero, era agricultor a sueldo; y su madre, Inés Monago López, dedicada a las tareas duras del hogar. Era la más pequeña de seis hermanos, Josefa, Ángela, Antonio, Francisca, Soledad (muerta muy joven) y nuestra protagonista.

Hasta los 10-11 años, Petra jugaba como cualquier niña en la calle a las cuatro esquinas, a la comba, a la raya y a los 11 años comenzó a trabajar limpiando en una casa. Fue a la escuela con doña María Pérez, hasta los 10 años. La escuela estaba en el pueblo en la calle de Correos, dice. Tuvo una infancia feliz, cuando se es niño o joven no existen problemas, tengo buenos recuerdos de mi infancia. Recuerda que de pequeña íbamos a por agua a la fuente, subidas en un burro. Los recuerdos de antes de la guerra son muy bonitos, con amigas muy queridas. Me gustaba mucho bailar en las fiestas, en el Castillejo, que fue donde conocí a quien después sería mi novio y después mi marido, con 14 años, en la panda de amigos.

En plena adolescencia, después de la República y la guerra civil, cambió su vida totalmente, nosotros éramos socialistas y durante la República nos fue bien. Había trabajo para los hombres, ilusión que nunca llegó a fraguarse. En 1931 Petra tenía 12 años y el 14 de abril fue un gran día de fiestas en el pueblo, pues se proclamó la Segunda República Española como régimen político democrático en sustitución de la monarquía de Alfonso XIII. Su hermana mayor, Josefa, era militante socialista y conserje de la Casa del Pueblo de Guareña porque mi madre fue durante años la Presidenta de la Casa del Pueblo. Josefa vivía allí en el propio inmueble, y hacía las labores de mantenimiento, limpieza y ordenación de los numerosos actos que en ella se hacían. Era un caserón grande con entrada principal por la calle Malfeitos, con entrada también por la calle Nueva. Tenía varias habitaciones y un gran local para las reuniones y mítines, cuenta Petra que, toda su familia, padres y hermanos, visitaban con frecuencia la Casa del Pueblo donde vivía la primogénita, pero no recuerda haberla visitado para actos políticos, normalmente, el movimiento mayor era por la tarde, aunque también era frecuente su uso algunas mañanas. Y como Josefa era la conserje en la institución socialista, posiblemente fueran las causas de que ella presentara en un mitin a Margarita Nelken, cuando vino a Guareña, de esto también lo recuerda Petra, era una señora de buena presencia, vino al pueblo toda vestida de negro y el mitin lo dio en los jardincillos que hay bajando la calle Grande, en un descampado, entonces con muchos cercones, donde años después se levantó la plaza de toros; aquel mitin de Nelken acudió mucha gente, no cabía en aquel descampado, la gente venida de otros lugares, porque aquella señora significaba mucho para la gente humilde. Según el periódico La Vanguardia, de fecha 16 de junio de 1936, se hace eco de dicho mitin en Guareña cuando Margarita Nelken acudió el día 14, por la noche, se celebró un mitin marxista en la plaza de toros de Guareña; hablaron los oradores Salas, emigrado a Rusia; Zancajo, diputado socialista; Mije, diputado comunista; y Margarita Nelken, que atacaron duramente al señor Prieto e hicieron elogios del señor Largo Caballero, censurando a la Guardia Civil y al gobernador. Asistieron unas tres mil personas. Desfilaron las juventudes militarizadas, finaliza la breve reseña.

Petra refiere los ratos desagradables que pasó su familia cuando la guerra civil, mi familia, como otras tantas humildes del pueblo, sufrió mucho durante la guerra. Cuando oímos los primeros tiros, nos marchamos a Valdearenales, que vivíamos en una pequeña casita muy humilde donde no cabíamos toda la familia. Después, cuando aquello se puso peor, nos marchamos hasta llegar a Don Benito y de allí a Villanueva de la Serena. De allí, parte de la familia marchó hasta Miajadas, mientras los otros marchamos a tierras valencianas, concretamente a Añora, donde pasamos toda la guerra civil, tenía entonces 17 años.

Como eran muchos hermanos y un solo jornal, me pusieron a limpiar casas de los ricos del pueblo, o a enrasar la uva, trabajos a los que se dedicó Petra. Con los años conoció a Rodolfo Fernández López, único novio que tuvo y con el que se casó, y tuvimos una hija, María Isabel, nacida ya en Madrid, en 1951, tengo de ella dos nietos, chico y chica, y de la chica cuatro biznietos maravillosos con los que ahora disfruto cuando puedo y estoy bien. Petra se marchó de Guareña a Madrid cuando se casó en 1947, mi marido (novio entonces), una vez terminada la guerra tuvo que repetir el servicio militar, durante cuatro años en el Ferrol, y después, en 1945, se marchó a Madrid a trabajar en la RENFE. Desde entonces vivimos en Madrid, y aunque la vida no fue cómoda al principio, con su trabajo y yo cosiendo para la calle salvamos la situación.

Cree que siempre se tiene nostalgia de la tierra donde se nace, aunque se pasen penalidades, ya he dicho que los primeros años de mi infancia y juventud fueron buenos en el pueblo, hasta la llegada de la guerra civil, donde todo cambió para nosotros. No olvides que éramos los rojos, es decir, los perdedores, y fuimos blanco de muchas burlas y penalidades; por eso nos marchamos del pueblo y nunca me he arrepentido de ello, aunque dejé allí a mucha de mi familia, a mis amigos y muchos buenos recuerdos.... Ya son todos recuerdos para Petra, no tengo el menor rencor para nadie y he vuelto muchas veces a mi pueblo desde mi marcha, pero mi vida la hice n Madrid y aquí me quedaré mientras viva. Guareña es un bello recuerdo de mi infancia, junto a mis padres y hermanos. Pero nada más.

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