Francisco Javier Heras recién nombrado director del Museo Arqueológico Provincial de Badajoz. / hoy

ENTREVISTA

«El museo Arqueológico Provincial de Badajoz cuenta con unos fondos francamente excepcionales»

El nuevo director del Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, Francisco Javier Heras Mora, desea hacer «un esfuerzo mayor por organizar muestras temporales que permitan exhibir un mayor número de piezas y renovar la exposición permanente, por colaborar con las localidades de la provincia», así lo expresa en una entrevista para HOY Guareña

Pedro Fernández
PEDRO FERNÁNDEZ

¿Qué impresión le ha causado este nombramiento?

Yo hablaría de sensaciones. En primer lugar, la de una enorme responsabilidad. El Museo Arqueológico Provincial de Badajoz es una institución con más de siglo y medio de historia, con unos fondos francamente excepcionales y un papel más que destacado en el tejido cultural de la ciudad y la provincia. Segundo, una gran ilusión personal, pues veo en esta oportunidad una manera de impulsar proyectos relacionados con mi vocación como arqueólogo y la posibilidad de contribuir a la difusión de la historia de mi tierra. También resaltaría la sensación de encontrarme frente a un reto profesional, pues mi relación -siempre estrecha- con el Museo, al que me une incluso lazos personales, ha sido como investigador de sus colecciones o colaborador en las actividades que organizaba; ahora me toca vivirlo desde dentro, con las obligaciones que supone su gestión, pero con la red de contar con un estupendo equipo de profesionales.

¿Qué funciones tiene un director de este museo arqueológico de Badajoz?

Te las podría resumir en una, la de coordinación de las tareas de cada parte de ese equipo. Al director le corresponde, en efecto, coordinar las distintas áreas del Museo o servicios que ofrece, como la difusión y educación, la gestión económica y administrativa y de personal, la vigilancia y seguridad, organizar y planificar cada uno los servicios que ofrece. El director es responsable último de la custodia de los fondos, su inventario, conservación, exhibición, investigación y restauración, e impulsor de las actividades en cada uno de esos campos.

¿Cuáles serán sus líneas de trabajo?

Quiero partir de la idea de que los museos no deben entenderse como instituciones estáticas y herméticas. Por el contrario, son entes vivos, dinámicos y cambiantes, cierto que con unos ritmos pausados y meditados. Sin querer, cada dirección que se ha puesto al frente del Museo ha imprimido honestamente su propia personalidad y forma de entender la disciplina arqueológica en el discurso expositivo, la conformación de las salas, la elección de las piezas en vitrina e incluso la manera de divulgar y los recursos que utiliza. El crecimiento de los fondos nos permite enriquecer precisamente ese discurso. Ya no sólo contamos con más piezas, sino también con más información procedente de un número cada vez mayor de yacimientos arqueológicos e investigaciones a partir de ellos. Creo, por tanto, que nuestro reto se encuentra en la integración de todos esos nuevos datos y su reflejo en las salas. También debemos estrechar los lazos con nuestros pueblos, hacer que sientan al Museo como parte ellos mismos, quien guarda un pedazo de su historia y que la difunde para mostrársela al resto. Por eso, tal vez, debamos hacer un esfuerzo mayor por organizar muestras temporales que permitan exhibir un mayor número de piezas y renovar la exposición permanente, por colaborar con las localidades de la provincia y, sobre todo, por la divulgación, la difusión y el cultivo de la conciencia de conservación de nuestro patrimonio arqueológico, utilizando todos los medios que tenemos a nuestra disposición.

¿Cómo se encuentra nuestro patrimonio arqueológico provincial?

Sin duda, vive un momento dorado en muchos sentidos. Por un lado, el número de excavaciones aumenta exponencialmente, en paralelo tal vez a los grandes proyectos de infraestructuras en la región; por otro, crece el interés gracias a investigaciones como la del Turuñuelo de Guareña. Siento que la sociedad ya no sólo ha incluido a la Arqueología, de una u otra forma, en sus conversaciones cotidianas, sino que cada vez demanda con más intensidad hacerla partícipe de los conocimientos derivados de esas excavaciones.

¿Qué opinión le merece el yacimiento en nuestro término municipal de Guareña, 'Casas del Turuñuelo', que está teniendo tanta repercusión a nivel mundial por su buen estado de conservación, considerado como uno de los mejores conservados del mediterráneo occidental?

Como arqueólogo, comparto la fascinación del resto de la comunidad científica por un yacimiento como éste, ya no sólo por su magnífica conservación, sino por su significado histórico y una singular arquitectura monumental, sus implicaciones culturales, sociales y religiosas. Pienso que está destinado a responder a infinidad de preguntas, muchas de ellas formuladas hace décadas, después de las excavaciones de enclaves como Cancho Roano en Zalamea o La Mata de Campanario. Qué duda cabe, desde mi experiencia profesional, que aún queda mucho camino por delante. Deberán afrontarse grandes retos, como una compleja excavación arqueológica, interpretar todos esos datos desde muchos puntos de vista y de forma multidisciplinar, garantizar convenientemente su preservación futura, mostrar y divulgar.

¿Tiene suficiente espacio el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz para reunir cuantas piezas se descubren en los trabajos que acometen los arqueólogos en el territorio provincial?

El Museo no acaba en los muros del Palacio del Conde de la Roca, que acoge la exposición permanente; cuenta con almacenes y otras dependencias que dan cabida a la llegada continua de piezas provenientes de las excavaciones arqueológicas. Hoy por hoy, estas instalaciones responden a esa necesidad.

De cuantos cargos ostentaba antes de ser nombrado Director del Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, ¿continuará con ellos o le impedirá con este nuevo cargo llevarlos adelante?

Había partido de más de un lustro al frente de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico y del equipo que hay detrás de esta longeva institución. Desde hace unos meses llevaba trabajando en una línea semejante, de protección del patrimonio, pero con la comodidad de una responsabilidad menor. El camino que tomo ahora requiere una dedicación y compromiso absoluto. Las funciones de dirección consumen todo el tiempo, incluso más allá de la jornada laboral en muchos momentos y situaciones.

Por otro lado, quienes me conocen saben de mi pasión por la Arqueología, que me lleva habitualmente a confundir obligación y devoción. Sin duda, ponerme al frente del Museo supondrá un cambio en mi día a día, pero no por ello quisiera cejar en mi empeño personal por seguir investigando, participando, en la medida de mis posibilidades, en proyectos más allá de mi trabajo diario y colaborando con iniciativas tan ilusionantes como el Foro de Historia de Guareña.

¿Alguna cosa más que quiera aclarar y que no haya tenido oportunidad de hacerlo debido a las preguntas interrogadas anteriormente?

Quiero agradecer, con la mano en el corazón, el calor que me han transmitido los vecinos de mi pueblo, más allá de mi familia y amigos. De una forma u otra, me han hecho llegar sus felicitaciones, palabras de ánimo y deseos de éxito en esta nueva etapa. Reconozco haberme emocionado, pero también haber sentido una mayor responsabilidad. Ayer mismo, al salir de una cafetería de Badajoz, un guareñense que no conocía porque había estado mucho tiempo fuera de su pueblo me felicitaba por el nombramiento y yo, a cambio, no podía menos que devolverle el gesto invitándole a visitar el Museo, esperando que pronto vea en él parte de su pasado. Desde aquí, hago extensiva esa invitación a todos los demás vecinos de Guareña, con el deseo de que sientan la misma curiosidad por la Arqueología que yo mismo siento.