PEDRO FERNÁNDEZ LOZANO
Jueves, 11 de agosto 2016, 23:13
El barrio de San Ginés pudo comenzarse a construir en los finales de los 50, dicen unos, o en los inicios de los 60, dicen otros. No hay coincidencias en los testimonio de los vecinos que viven actualmente en esta barriada al norte del casco urbano de Guareña. Se fueron construyendo poco a poco. No todas al mismo tiempo, dice el vecino Juan Morcillo. Comenzaron a construir por la zona más cercana de vida vecinal y por último las viviendas cercanas a la carretera de Don Benito, que, en aquellos años no estaba asfaltada como tal.
Publicidad
Otro de los testimonios, José Pérez, dice que al construir las casasla gente no se iba a vivir porque estaban a las afueras del pueblo, cerca del legío, aquí enfrente había barbechos, la gente sembraba ajos, cebollas, garbanzos, tomates de secano no había construcción alguna como se ve hoy, cuenta Pérez. Y también recuerda cómo hicieron tapias de cañizos para que la gente no pudiera entrar a las casas que no estaban aún habitadas, pero sí guardaban enseres agrícolas y granos que por temor a llevárselos se protegía con tapias hechas de cañas por todas las calles y traseras de estas casas, dice José. En la escritura de la casa de éste reza la fecha de 13 de julio de 1960, se compraban las casas y se tardaba en habitarse porque se usaban de almacén, insiste.
Y durante muchos años se ha conocido por las casas nuevas del parque. Viviendas de corte de poblado, con una estética constructiva uniforme, de planta baja, casas muy bajitas Un barrio que cambió la fisonomía urbanística de Guareña con la construcción de 83 viviendas de renta limitada. Se daban entradas de más de cien mil pesetas y a pagar en unos bajos intereses mensuales que, hasta hace poco tiempo, algunas familias han acabado liquidar la deuda.
Plantaban rosales cerca de la acera para que las bestias no se arrimaran a las viviendas, nos dice José. Sobre todo la fila de casas paralela a la carretera o camino que iba a la Estación. Era una calle de tierra. Las casas eran todas iguales con colores verdes y blancos, puertas de madera, rejas con formas romboidales que todavía se ven. La estructura de estas casas, contenían de entrada un recibidor, tres habitaciones, una cocina, un baño, una nave con una cuadra y un pajar, y con puerta falsa. Hubo un tiempo que no se podían tocar para hacer reformas en estas casas, informa Pérez.
Otros vecinos que coinciden en la información y que relataron sus testimonios a esta sección, fueron Julia Corchuelo y Antonio Valadés.
Con el tiempo se fueron habitando las casas nuevas, se fueron construyendo edificaciones de cine, colegio de enseñanza, talleres, fábricas, otras viviendas y hoy es una barriada próspera, moderna y muy tranquila. Quién les iba a decir a los primeros compradores el futuro que iba a tener aquellas casas nuevas de jornaleros, que de graneros han pasado a ser confortables viviendas reformadas en todos los sentidos. Más de 50 años de casas nuevas con temor a vivir en los primeros años y hoy el pueblo sigue creciendo por ellas.
PRIMER MES GRATIS. Accede a todo el contenido
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión
Te puede interesar
Circula sin dos ruedas, en sentido contrario y triplica la tasa de alcohol
El Norte de Castilla
Publicidad
Utilizamos “cookies” propias y de terceros para elaborar información estadística y mostrarle publicidad, contenidos y servicios personalizados a través del análisis de su navegación.
Si continúa navegando acepta su uso. ¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?. Más información y cambio de configuración.