Los Reyes Magos recorrieron las calles del pueblo llevando la alegría a todos

Baltasar, Gaspar y Melchor, llegando al Portal Viviente en el parque El Pilar./Pedro Fernández
Baltasar, Gaspar y Melchor, llegando al Portal Viviente en el parque El Pilar. / Pedro Fernández

Sus Majestades Reales de Oriente partieron con una cabalgata de 7 carrozas en total hasta llegar al Portal Viviente repleto de actores y público en una noche fría, de muchos nervios por ver qué regalos traerían Melchor, Gaspar y Baltasar.

Pedro Fernández
PEDRO FERNÁNDEZ

Puntuales llegaron 4 carrozas a la calle Alberquilla, de Guareña, para unirse a la Cabalgata de Reyes del pasado sábado 5, organizada por la concejalía de cultura del ayuntamiento, el Ampa y colegio San Gregorio con dos carrozas (Duende en Navidad y Dulce Navidad), el Ampa y colegio Nuestra Señora de los Dolores con una carroza (Nacimiento de color), y Sonigu (Lotería Nacional). Se hicieron rogar las tres carrozas donde venían Melchor, Gaspar y Baltasar con sus correspondientes pajes reales, con 20 minutos de retraso, lo que hizo que la Cabalgata de Reyes saliera con media hora sobre el horario previsto.

Mucho público salió a festejar la salida de la comitiva real con una calle Alberquilla repleta de ciudadanos. Hasta usuarios y trabajadores de la Residencia de Mayores no quisieron perderse el acontecimiento.

Nacimiento de Belén.
Nacimiento de Belén. / Pedro Fernández

La primera carroza que encabezaba la marcha fue Sonigu que escenificaba sobre el remolque la Lotería Nacional, niños de San Ildefonso cantando los números y premios, deseando que «el mayor premio sea compartido», así rezaba el lema del trabajo realizado por esta empresa de sonido de la localidad; Dulce Navidad sería la siguiente carroza vestida de bastones caramelizados que había diseñado el Ampa de San Gregorio, cuyo lema rezaba: «familia y colegio, pilares de nuestro futuro»; después seguirían los 3 Reyes, uno en cada carroza (Melchor, Gaspar y Baltasar); Duende en Navidad, otra segunda carroza del Ampa del colegio San Gregorio, con el mismo lema, y mucho blanco sobre el escenario móvil simulando un trineo y la vida en los pueblos de nieve; y cerraba la comitiva real Nacimiento de color del colegio Nuestra Señora de los Dolores con su lema «padres, profesores y alumnos, unidos para mejorar nuestro colegio», un gran nacimiento de cabecera y gran colorido en vestimentas de actores representando a pastores y ovejas ante el nacimiento del Niño Dios.

Voluntarios de protección civil, bien organizados, escoltaban las carrozas y al cuidado que ningún niño se acercara a las ruedas de tractores y remolques porque muchos eran los caramelos que, provenientes de las carrozas, caían al suelo.

Niños entusiasmados con los Reyes Magos en el momento que Melchor lee el Mensaje Real. Foto: Pedro Fernández.

Y el cortejo real siguió el itinerario establecido por calle Rafael Alberti hasta calle Nueva, Medellín, Castillejos… la policía local también tuvo su trabajo de despejar el camino que los Reyes Magos marcaban hasta enfilar por arroyo y llegar a la avenida de la Constitución, al parque El Pilar, donde se había escenificado la aldea de Belén. Un año más la empresa Inquiba montaba el Belén Viviente que coordinó Mari Béjar. Casas, ríos, pozos y lavanderas, mercadillo, castillo del rey Herodes y sus guardias, Anunciación a María, la carpintería de José, María visita a Isabel, los castañeros, pastores, el nacimiento… y demás pasajes bíblicos entorno al Nacimiento de Jesús.

El primero en bajar de su carroza fue Melchor. El dispositivo organizador ya con experiencia de otros años, disponía que siguiera Gaspar, y Baltasar, con sus pajes reales, y recorriera la aldea de Belén hasta llegar al portal y allí, los Magos de Oriente, ofrecieron sus dones de oro, incienso y mirra, y Melchor, en representación de los tres Reyes, se dirigió a todos los presentes, especialmente a los pequeños que se agolparon a los pies de éstos y escucharon atentos el Mensaje Real. Los Magos de Oriente desearon al margen de regalos, paz, armonía y bien para todos. Los Reyes Magos reconocieron estar cansados, pero se comprometieron a cumplir con la tradición, seguir toda la noche trabajando para llegar a muchas casas y dejar ilusión, magia, y felicidad.